Los cuatro jinetes del apocalipsis del blackjack

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En nuestro repaso a grandes figuras del mundo del juego hemos visto grandes personajes con grandes historias. Hemos podido comprobar como pequeños chicos, dotados de grandes habilidades, no tenían apenas posibilidades para salir adelante por su situación económica o personal y la de sus familiares. También hemos comprobado como muchos lo tenían todo para haberse hecho grandes, pero finalmente decidieron quedarse en un segundo plano y pelear de una forma distinta a la que estamos acostumbrados. Pero ninguna comparable con la siguiente historia que les vamos a contar. Una historia que tiene a cuatro grandes protagonistas y al blackjack.

Cuatro hombres que fueron pioneros en lo que a las estrategias de este juego se refiere. Cuatro grandes caballeros que se enfrentaron a grandes adversidades para poder interesarse por una de sus pasiones y darle un enfoque muy destacado. Un enfoque que todavía recuerdan los mejores jugadores que han pasado por las salas de casino de todo el mundo. Y es que no solo fue una proeza su descubrimiento, sino que también su situación era extremadamente complicada. El blackjack les ayudó a superarla y a evadirse de todo el escenario que les rodeaba y que les impactaba enormemente.

Por todo ello fueron apodados como ‘Los cuatro jinetes de Aberdeen’. Un título basado en el de ‘Los cuatro jinetes del Apocalipsis’. Incluso en algunos momentos se les llegó a apodar como tal, aunque siempre con la muletilla detrás referida al blackjack y así no confundirlos con los cuatro caballeros del pasaje bíblico. Éste dice que estas cuatro figuras representan la victoria, la guerra, el hambre y la muerte y que fueron liberados por Jesús de un pergamino que sostenía Dios. Todo ello según el libro del Apocalipsis, aunque algo de parecido tiene con estos cuatro hombres de juego.

Ellos también tenían que ver con esos cuatro conceptos que hemos visto, ya que eran soldados del Ejército de los Estados Unidos. En pleno comienzo de la Guerra Fría pudieron desarrollar sus mejores habilidades en sus ratos libres y conformar todo lo básico que hoy conocemos sobre el blackjack. Un acto casi heroico y que queda grabado en el corazón de todo aquel que conoce la historia. Y no es para menos, ya que su situación no era para nada alentadora. Aun así el juego les unió y les llevó hasta unos derroteros inesperados hasta para ellos mismos.

Los cuatro jinetes reciben los nombres de Roger Baldwin, Wilbert Cantey, Herbert Maisel y James McDermott. Todos pudieron formarse en su infancia como es debido y tenían su correspondiente grado universitario. Ninguno de ellos se cruzó en el camino del otro en todo ese tiempo y eso que Baldwin y McDermott llegaron a estudiar en el mismo recinto. Sin embargo, les iba a unir el servicio militar. Lo que son las cosas. Los cuatro entraron en la academia militar y fueron enviados al “Aberdeen Proving Ground”, que no es otra cosa que una instalación del ejército americano en la que se entrena a los cadetes con fines bélicos.

Este centro es el campo de pruebas más antiguo de todo el país y que se creó en 1917, después que Estados Unidos tomara parte en la Primera Guerra Mundial. Era necesario empezar a adiestrar a la gente, y la ciudad de Aberdeen y sus alrededores fueron un buen lugar para asentarse. Desde entonces, el condado de Harford, en el estado de Maryland, ha sido muy famoso por este hecho. Nuestros protagonistas se situaron allí después de ser llamados, sobre todo porque sus conocimientos poco tenían que ver con lo que se les requería.

Baldwin estudió matemáticas en Columbia, Cantey hizo un curso para ser maestro también en esta especialidad, mientras que Maisel estudió informática y McDermott era un ejecutivo en el IBM. Pero aparte desarrollaron su carrera militar y se fueron conociendo poco a poco. Baldwin fue el cerebro de todo desde un principio. Éste actuaba como repartidor en las partidas de blackjack en las que se enfrascaban los soldados en sus momentos de parón. Lo hizo durante bastante tiempo, ya que le atraían mucho los juegos de cartas y le gustaba ser el que manejara la baraja. Sin embargo, nunca imaginó lo que le iba a ocurrir poco después.

Un buen día, en una partida de las tantas que echaba, Baldwin logró obtener blackjack como repartidor y vencer al resto de sus compañeros. Estos se enfadaron con él pensando que habría hecho trampas, pero enseguida demostró que no había sido así. Entonces uno de los soldados indicó, que sin querer, Baldwin había seguido una estrategia que solían utilizar la mayoría de crupieres que trabajaban en los mejores casinos de Las Vegas. Esto interesó tanto a Roger que no pudo resistir la tentación de investigar todo lo que pudo sobre el tema. Hasta que consiguió sacarle fruto.

El plan consistía en parar siempre que se obtuviera un 17 y sacar una nueva carta cuando estabas en 16. Baldwin pasó largas tardes estudiando las estrategias básicas de las que podía valerse un jugador, teniendo en cuenta la aparición de las cartas y las tarjetas de juego del repartidor de la mesa. Sin embargo, Baldwin fue consciente enseguida de que necesitaría ayuda y por ello se interesó en Cantey, un sargento de uno de sus batallones que le había impartido un seminario. Maisel y McDermott eran solamente soldados rasos, pero demostraron tener conocimientos y ganas por desarrollar el proyecto.

Con el cuarteto formado solo era cuestión de tiempo que llegaran los resultados. Pero estos fueron aun más sorprendentes si tenemos en cuenta lo que pudieron utilizar en aquella época para todos sus cálculos. Solo una calculadora de mano y eso que por entonces se estaban empezando a perfeccionar. Es decir, que casi todo lo que salió de ellos fue fruto del intelecto y de la ciencia. Una estrategia básica para el blackjack basada en probabilidades y que muy pronto iba a utilizar la agencia oficial que en los Estados Unidos se dedica a elaborar estadísticas. Fue en 1956 y eso ayudó a que toda la obra de los cuatro jinetes se empezara a expandir.

Lo haría de forma definitiva cuando al año siguiente publicaron su libro llamado ’Playing Blackjack to Win’. Un libro en el que enseñaban todas las artes de lo que fue la primera estrategia del blackjack. Además, contaron con la colaboración de otros escritores. Uno de ellos fue el famoso Charles Van Doren, un presentador de televisión. Van Doren elaboró una tabla estratégica muy interesante en la que advertía cuando se debían partir los pares o doblar las apuestas en un sentido u otro.

A pesar de tener tanta repercusión, lo cierto es que la estrategia no era tan buena para el jugador como se habían imaginado. Algunos de los jugadores de la época probaron lo que Baldwin y compañía trataban de desgranar en su libro. Los resultados fueron desfavorables para todos ellos, ya que la estrategia no estaba orientada a las ganancias como vía principal. Aun así, sigue siendo el primer sistema de conteo de cartas y eso ha hecho que muchos nombres importantes del sector lanzaran una voz de ayuda hacia estos cuatro genios.

Esta obra fue la que inspiró a un hombre como Edward Thorp, para que una década después publicara su gran libro. Lo hizo tras haber probado la teoría de los cuatro jinetes en varios casinos del país. Thorp se dio cuenta de que la estrategia no daba ganancias sustanciales a los jugadores, pero que era precisa. Por muy poco, pero lo era. Lo reconoció muy pronto y eso le ayudó a motivarle para crear una estrategia por sí mismo que si que diera ganancias importantes a los jugadores de casino.

Es decir, Baldwin, Cantey, Maisel y McDermott fueron los que mostraron a Thorp todo lo que tenía que saber. Casi siempre había sido al revés. Thorp, a través de su libro, motivó a otros muchos jugadores posteriores a entrenar y mejorar todo lo que él dejaba escrito en su publicación. Todo genio tiene su maestro y podemos decir que el del ‘Einstein del blackjack’ fueron estos cuatro personajes. Cuatro personajes que se ganaron su título de jinetes y que llegaron a ser apodados como ‘del Apocalipsis’ por un famoso jugador de la época.

Y es que su hazaña provocó la oleada posterior de jugadores que llegarían a las mesas con las intenciones de dejar en bancarrota a las salas de juegos. Un hecho que también hizo que los casinos cambiaran una serie de reglas, para que estos no pudieran conseguir su objetivo. Los cuatros hombres provocaron un fin del mundo de los juegos de azar tal y como lo conocíamos. Todo cambió a partir de ahí, aunque para ellos todo siguió del mismo color.

Publicaron el libro y ahí lo dejaron. Cada uno siguió como investigador en su rama correspondiente. Terminaron su carrera militar y se centraron en su trabajo, pero ninguno de ellos quiso hacerse importante acudiendo a la sala de juegos a probar suerte. Todo lo que había que hacer estaba hecho y en ese momento solo había que dejar que todo fuera avanzando. Así, hasta que se les reconociera lo que es suyo y lo que se merecen: uno de los primeros grandes avances en la historia del blackjack y en el conteo de cartas.