Hollywood y los casinos mexicanos

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Nuestros vecinos del norte durante la época de los años 20 convivieron con una de las leyes sobre la que más se ha escrito, hablado y llevado a la gran pantalla de la historia: Hablamos de la Ley Seca. Fue durante el periodo comprendido entre 1919 y 1930 que estuvo vigente y generó más quebraderos de cabeza que soluciones a problemas.

La parte buena es que nunca una prohibición ha dado de sí un legado cinematográfico tan valioso. Y no sólo eso: ¿A que no sabes a dónde empezaron a desplazarse las grandes estrellas de Hollywood y magnates del celuloide de la época para poder disfrutar de unos buenos tragos como acompañamiento a unas buenas partidas del mejor juego? Pues a… México, cómo no. Ciudad Juárez, Tijuana o Mexicali son sólo algunas de las ciudades que se vieron beneficiadas y acogieron a las súper estrellas de cine del momento que andaban en busca de diversión sin prohibiciones.

Un ejemplo de lo que os contamos lo tenéis en la fundación del casino de Agua Caliente en Tijuana. La ley Volstead que prohibía juegos de azar y alcohol fue la directa responsable de la creación de este pedazo de historia del juego en México. Construido junto a un manantial de aguas termales, lo tenía todo para atraer a estrellas y empresarios del floreciente negocio del cine en la no tan lejana Hollywood. La estética, los servicios… todo propició que se convirtiera en parada obligatoria para turistas en busca de diversión, carreras, comodidades y buenos juegos de casino con una copa al lado.

Por allí se dejaron ver estrellas como Clarck Gable, Los Hermanos Marx, Buster Keaton, Harold Lloyd, Gloria Swanson, Jean Harlow, Bing Crosby… Mucho tiempo ha pasado desde entonces pero Agua Caliente ha sido parte de nuestro Patrimonio Nacional y su capacidad para ser un auténtico espejismo en medio del paisaje desértico, una realidad. Incluso la inolvidable Dolores del Rio protagonizó una película ambientada en tan excepcional casino, se trata del film In Caliente.

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Interior del Casino Agua Caliente en Tijuana. Fuente: Wikimapia.org.

Otra gran estrella de Hollywood debe parte de su trayectoria a este casino magnífico. Si mencionamos a Margarita Carmen Cansino quizá no os suene mucho, pero Rita Hayworth es un nombre universalmente reconocido. Cuando la ley Seca se abolió, el enorme entramado de instalaciones de Agua Caliente se empezó a utilizar para albergar un gran complejo vacacional. El gancho obtenido con la imposibilidad de beber o jugar en Estados Unidos se había acabado así que se invirtió en grandes montajes y espectáculos para atraer al público. En uno de los números del gran casino, una jovencisima Rita Hayworth acompañaba a su padre con bailes y castañuelas de su país de origen, ya que eran inmigrantes españoles. Y su talento y magnetismo no pasaron desapercibidos para la gente del cine que por allí se dejaba ver. El resto es historia.

Quien además de disfrutar de las lujosas comodidades del Casino de Aguas Calientes lo utilizó para vivir un romance medio en secreto fue el legendario Rodolfo Valentino: ¿Imaginas el ambiente que se respiraría allí? Aún no se habia divorciado de su anterior esposa así que su relación medio secreta sobrevivía a base de escapadas. No fue el Agua Caliente el único local que cobró fama en esa época, podríamos hablar también de lugares como “La Ballena” o el “Foreign Club”.

Tijuana desde luego no era la que se quedó con todo el pastel al acoger a los buscadores de diversión de la meca del cine, Mexicali también tiene sus propias historias para contar: el mismísimo Charles Chaplin allá por el año 1921 visitó la ciudad para disfrutar del juego y deleitó a sus habitantes con espontáeas actuaciones. Teniendo en cuento lo que Chaplin y su figura ha significado para la historia del cine universal, entendemos que su presencia generaria muchísima expectación entre los lugareños.

Con la abolición de la Ley Seca estas instalaciones sin duda perdieron a su clientela más famosa y con más glamour, por no hablar de la no menos famosa aunque ciertamente indeseable presencia de Al Capone en persona, que tenía en propiedad un casino en las Islas Coronado, frente a Rosarito; pero queda la leyenda en las propias calles de estas ciudades que quizá no fueron la meca del cine, pero sí el lugar preferido para divertirse de todos esos mitos que aún hoy nos deleitan desde la pantalla.

Fuentes consultadas: “Baja California, ritos y mitos cinematográficos” de Gabriel Trujillo Muñoz, Wikipedia, www.jornadabc.mx