Leyendas y Casinos: el Casino del Diablo

Las supersticiones en los casinos son algo habitual, en nuestro blog dimos un repaso a las más populares e intentamos encontrar sus orígenes y las consideramos parte inherente de lo divertido del juego. Confiamos a los astros, objetos, colores y amuletos nuestra suerte en busca de ser protegidos en el camino a la fortuna, pero: ¿qué pasa con las leyendas sobre casinos encantados? No podíamos dejar pasar la oportunidad de hablaros de algunas de las historias más escalofriantes que han ocurrido (siempre según la historia que ha ido transmitiéndose de una persona a otra) en estos lugares recreativos.

El mundo del juego tiene sus propios lugares de interés paranormal, como no podía ser de otra manera. Os preparamos un recorrido que como mínimo esperamos que os ponga la piel de gallina. Apuntan los expertos en materia paranormal o parapsicólogos que, en lugares donde los sentimientos de mucha gente se unen, éstos pueden dar lugar a una energía que impregne las paredes del lugar. Es habitual oír hablar de colegios, iglesias, hospitales embrujados pero… ¿Casinos? Pues según esta teoría sí existen.

La expectativa que puede tener un jugador en un casino puede ir desde el mero deseo de pasar un rato divertido a la intensa sensación de poder dar un giro a tu vida al ganar un premio millonario. Con todas las emociones que se pueden unir en una única sala, tiene sentido pensar que parte quede absorbida por el local y quizá esto por sí mismo de lugar a fenómenos inexplicables o sirva de puerta de acceso para que otras fuerzas que no son de este mundo.

Pero conozcamos las leyendas existentes, las que han trascendido y se han comunicado e incluso investigado. Os traemos un par. Una tiene tienen lugar en uno de los casinos más famosos (y extravagantes) del mundo y hemos dejado para el final una leyenda patria, cien por cien mexicana:

Los fantasmas del Circus Circus en Las Vegas

El súper casino Circus Circus de Las Vegas probablemente sea uno de los más grandilocuentes jamás construidos. Toda su ambientación gira en torno al mundo del circo emulando una carpa gigantesca pero su historia no es solamente una historia de risas y diversión. Además de los problemas económicos que tuvo al principio, después de haber invertido cantidades astronómicas, se tuvo que ampliar para unir al complejo un hotel que lo convirtiera en un conjunto apetecible para el público. Las leyendas -aunque no las que hemos venido a contar hoy- vincularon la existencia del casino con actividades mafiosas y un inusual número de misteriosos “suicidios” difícilmente atribuibles a la mala suerte.

Por si esto fuera poco, se dice que el Circus Circus está encantado. Resulta complicado desligar esta leyenda de los crímenes que se hubieran podido cometer allí, pero lo cierto es que, llegado un punto, no todas las defunciones ocurridas en sus instalaciones en extrañas circunstancias se pueden atribuir a los grupos cirminales. Personas que enloquecen sin razón y matan a sus compañeros de habitación antes de matarse a sí mismos, huéspedes que aparecen ya cadáveres en el backstage del casino… Pero si hay un lugar dentro de este casino que se lleva la palma es la sala de póquer. En ella, se aseguran que puedes escuchar llantos que piden auxilio y que no vienen de ningún lado.

Son meros suspiros, muy suaves a veces, otras son puros gritos que alarman a los presentes. Imaginad estar concentrados planeando la estrategia de la partida y escucharlo… O estar alojado en alguna de sus habitaciones encantadas donde alguien aprovecha la niebla tras tu ducha para pedirte auxilio escribiendo mensajes en el espejo y dejándote lleno de terror envuelto en tu albornoz. También se han citado muebles en movimiento, ruidos de pasos, luces misteriosas y otras manifestaciones extrañas que sin duda aterrorizan a los desprevenidos huéspedes.

El casino del diablo en Hermosillo

En la ciudad de Hermosillo, Sonora, hace unos sesenta años, corriendo los cincuenta; el último día del año ocurrieron hechos inexplicables que a día de hoy se transmiten como leyenda pero que los lugareños más mayores quizá aún puedan recordar.

En una noche como esa era habitual que los más jóvenes de la ciudad quisieran salir a festejar luciendo sus mejores galas. Eran otros tiempos y las oportunidades de emparejarse venían muy relacionadas con festividades donde la comunidad se unía en un mismo lugar. Los casinos, y más en otras épocas donde la oferta de ocio era menor, eran lugares de encuentro y han albergado la llegada del nuevo año desde siempre, con fiestas y bailes y diversión. En esta ciudad, en la colonia Country Club, existía un casino que por supuesto estaba metido de lleno en los preparativos de la fiesta de la última noche del año.

Una joven hermosillense se apuraba en retocar sus vestidos y peinados para poder asistir en el casino a gran fiesta de fin de año del Casino. Para una joven en esa época la búsqueda de un potencial marido era casi una obligación así que era lógico que pusiera muchas expectativas en esa noche, ya que probablemente sea de las que más magia tienen del año. Pero contrariamente a sus deseos su madre no deseaba que asistiera, sino que le pidió que permaneciera en casa cuidándola, ya que no se encontraba bien.

Como todos hemos sido jóvenes imaginamos cómo debió sentarle a la joven ese mandato que, por supuesto, desobedeció. Con la complicidad de sus amigas se fugó de su habitación camino de la fiesta. Una vez allí la noche se desenvolvió como era de esperar, con risas, miradas cómplices entre gente joven, diversión, bailes… nuestra joven estaba disfrutando de la velada y era objeto de atención de diversos jóvenes allí reunidos. Uno de ellos, el más apuesto, se acercó a la muchacha y la sacó a bailar, al filo de la medianoche. Era un joven atractivo y enigmáticamente dijo a nuestra protagonista que la estaba esperando.

Mientras bailaban la joven empezó a sentir un calor intenso en su espalda, donde la mano de su partenaire se apoyaba. Acudió al tocador para descubrir una quemadura en su vestido con la forma exacta de la mano de él. Sin entender lo que ocurría volvió a la pista de baile y pronto el ambiente se calentó, empezó a oler extraño y fuerte, como a azufre y todos los asistentes detuvieron sus pasos de baile para girarse y mirar a la pareja, de donde emanaba aquél extraño calor: los gritos y la confusión aparecieron, la joven fue presa del pánico; al misterioso hombre le había crecido una pata de gallina y otra de cabra y desapareció mágicamente envuelto en humo. Estalló un incendio que prendió el casino.

La gente de Hermosillo dejó de acudir a este casino a consecuencia de los hechos y hoy día sus ruinas aún se pueden visitar. Se dice que allí se practican juegos y no precisamente de cartas. Invocaciones, magia negra… todo queda allí entre las viejas paredes.

Algunas fuentes consultadas: www.mysteriousuniverse.org.