Nuestros mayores prefieren el casino

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Normalmente os hablamos de temas relacionados con nuestra pasión: los casinos y todo lo que gira a su alrededor. Hoy nos pararemos a escribir una breve introducción con información demográfica que nos va a servir para resaltar un dato curioso, y es que a nuestros mayores les encanta visitar los casinos.

Si repasamos brevemente los datos demográficos de los últimos años en México, encontramos unos datos interesantes: de los 131 millones de habitantes que en la actualidad se cuentan (con un reparto del 51.4% mujeres y 49.6% de hombres) se puede decir que la mayoría alcanzarán, de media, los  75,3 años. Éste dato es el de la esperanza de vida para 2017.

Somos uno de los países más poblados del mundo y como le ocurre a muchos otros, el aumento de la esperanza de vida unido a un descenso de la natalidad han contribuido a que nuestra población incluya cada vez más adultos mayores.

Todo tiene un origen: en la época comprendida entre los años treinta y setenta se trabajó para conseguir relanzar la demografía mexicana con políticas que consiguieron más nacimientos y que viviésemos más años y con mejor salud.

Se vive ahora la situación lógica tras esas fases (se explica a través de la transición demográfica, una teoría que explica la evolución de las composiciones demográficas a través de tres fases: la preindustrial con poca esperanza de vida a pesar de una alta natalidad, la industrial en la que la población crece y por último la postindustrial, donde la natalidad disminuye y sin embargo la esperanza de vida es cada vez mayor, provocando que los más mayores cada vez tengan más presencia en la pirámide de población.

Así que ahora tenemos más mayores que nunca, y gozan de buena salud. Y además les gusta visitar los casinos de nuestro país. En este contexto, la importancia de mantener aficiones que ayuden tanto a socializar como a mantener las funciones mentales alertas y acostumbradas a una actividad intelectual cobra una especial relevancia.

Las actividades que impliquen salir de casa, reunirse con amigos, llevar unas cuentas y estar pendientes de unas reglas son beneficiosas tanto para la salud intelectual como para la autoestima de nuestros mayores (y de cualquiera). En ese sentido un casino es un sitio idóneo para ejercitar un montón de habilidades: desde la más básica de proporcionarte transporte hasta el mismo, hasta la vanidad que cada uno pone en su aseo y presentación social.

Pero las más relevantes llegan con el tema de las cuentas (de dinero) y de concentración: las reglas de los diferentes juegos obligan a los participantes a llevar una serie de cuentas.

En la ruleta, el jugador debe elegir entre apostar a un porcentaje alto de la mesa (a bastantes números de los que la ruleta incluye), o ir a por todas y apostar a un porcentaje bajo. En cualquiera de los dos casos son varios los factores que hay que tener en cuenta: si es al principio, igual es conveniente hacer apuestas bajas para poder disfrutar más tiempo con nuestro presupuesto. Si es al final de la velada, pues puede que uno se atreva a efectuar apuestas más potentes.

Si el juego escogido es el blackjack el jugador va a tener que estar pendiente de las cartas que ya han salido sobre la mesa y calcular la probabilidad de que la banca obtenga una suma de puntos mejor que la suya (que se aproxime más a 21 sin pasarse). De hecho prepararse con alguno de los múltiples manuales de blackjack que existe puede ser un ejercicio intelectual muy interesante (aunque hay que recordara que las probabilidades de ganar dependen siempre del azar, y que el jugador suele tener un margen de acción limitado).

Con las maquinitas ocurre algo distinto: puesto que al ser los resultados de los giros resultado puro del azar, no se puede realizar una estrategia real para ganar, pero sí puede uno administrar bien sus fondos o estar pendiente de las máquinas que lleven más tiempo sin dar un premio, etc.

En cualquier caso, los casinos se están convirtiendo en lugar es donde los más mayores encuentran diversión y entretenimiento en sociedad, además de ponerse en contacto con las nuevas tecnologías. Para dar el salto al casino en línea de esta franja de población todavía queda trecho por recorrer, pero sí es cierto que algunas máquinas de vídeo poker o vídeo bingo pueden ser muy útiles para que se familiaricen con el software de los juegos en línea.

Todo esto por no hablar de los extras que un casino puede aportar a un grupo de mayores con ganas de divertirse: actuaciones en directo, música, diversión y bueno servicios de restauración. Y es que tener hoy por hoy más de 65 años es ser muy joven todavía y la necesidad de divertirse, afortunadamente, no desaparece. Además es un buen lugar para conocer gente nueva, darse unos bailes, celebrar y en general, disfrutar de la vida un poco.

Por tanto no es de extrañar encontrar cada vez más gente madura que se anima a incluir a los casinos en sus opciones de ocio. De este modo podrían pasar a ser un punto de encuentro intergeneracional donde las diferencias de edad no sean tan importantes.