El Casino de Linares: belleza francesa en un Pueblo Mágico

México es, sin lugar a duda, uno de los países más hermosos que vamos a conocer en Latinoamérica y el mundo. Como parte de su política en materia de turismo, el gobierno lanzó el programa Pueblos Mágicos, uno que busca recuperar la tradición mexicana y mostrar lo mejor de nosotros.

El programa Pueblos Mágicos fue creado el 5 de octubre de 2001 por la Secretaría de Turismo, con el fin de fomentar la riqueza cultural y contar con diversos servicios que atraigan al turista, además de generar productos como artesanías, festividades y tradiciones.

No resulta raro que sean lugares históricos y que enamoren a los visitantes, como ocurre con Linares, uno de los más de 200 Pueblos Mágicos en México, ubicado en Nuevo León, a 130 kilómetros de Monterrey, la tercera ciudad en importancia del país.

Conocida en todo el país por sus dulces de leche de vaca y cabra, como las populares y deliciosas Glorias de Linares, la ciudad es sede de la feria de Villaseca, es punto de reunión para los manantiales de Las Crucitas y el Cerro Prieto, donde se puede practicar campismo, pesca y esquí acuático.

Pero de todas las maravillas turísticas que guarda Linares dentro y fuera de sus dominios, hay uno muy especial que resalta y que incluso le parecerá interesante a aquellos que disfrutan de la historia, sobre todo aquella relacionada con el mundo de los casinos y los juegos de azar.

De hecho, resulta curioso que uno de sus principales atractivos sea precisamente un casino antiguo: el Casino de Linares. Esta edificación es, en relevancia, la cuarta más importante de la ciudad, detrás solamente del Palacio Municipal, la Catedral y la Parroquia del Sagrado Corazón.

Justo en el centro de este Pueblo Mágico, donde se respira tranquilidad y mexicanidad, se encuentra el Casino de Linares, un edificio inspirado en un claro estilo colonial francés, con fachada verde pistache y detalles en blanco, que por momentos te hacen sentir en otra ciudad como Mérida o Nueva Orleans, conocidas por su arquitectura.

De hecho, se dice que el Teatro de la Ópera de París fue la principal fuente de inspiración de este complejo, pues como se sabe, la arquitectura francesa influyó mucho en México entre finales del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX.

Sus primeros pasos se dieron en 1892, cuando surgió la Sociedad Recreativa de Linares y dos años después, el ingeniero Andrés Noriega fue elegido su presidente, quien decidió cambiarle el nombre a Casino de Linares.

Para 1897, la sociedad adquirió un terreno para alzar el que es su casino, pero la planeación duró bastante tiempo. Lo cierto es que toda la espera valió la pena.

Fue el 15 de mayo de 1927 cuando se colocó la primera piedra de este casino, que de poco a poco se fue construyendo hasta convertirse en el orgullo que es hoy, con ornatos blancos y una imponente imagen que sigue siendo orgullo de los neoleoneses que viven en tan pintoresca localidad.

Bien dicen que no puedes presumir que visitaste Linares si no diste un paseo frente a este casino, que se ha ganado con pulso propio el cariño de propios y extraños, además de convertirse de forma unánime en uno de los símbolos de esta hermosa ciudad en crecimiento.

Surgió originalmente como un lugar de esparcimiento para los habitantes de Linares, consiguiendo en primera instancia un permiso para billar y eventualmente convirtiéndose en un centro recreativo para los juegos de cartas, muy conocidos en la región.

Pero, al igual que hemos visto a lo largo de estos meses en otros casinos antiguos en el país, el Casino de Linares no era exclusivo para juegos, pues también se llegaban a organizar bailes, fiestas y banquetes exclusivos para la alta sociedad de Linares.

Los tiempos evolucionaron y el casino mantuvo su belleza casi intacta, en gran medida a los excelentes trabajos de mantenimiento que tuvo a lo largo de los años. A diferencia de otros casinos como el de San Rafael en el Estado de México o el Casino Alemán de la Ciudad de México, el de Linares se mantuvo majestuoso.

Pasaron las décadas en el país, con el desarrollo estabilizador y el milagro mexicano, así como el México contemporáneo, pero el casino parecía que no envejecía ni un poco, manteniéndose bello.

En la actualidad, el casino todavía funciona como centro de eventos sociales y recepciones, aunque se necesita ser miembro de este club para poder ingresar a sus instalaciones. De cualquier manera, el Casino de Linares se ha convertido en un ícono de la ciudad y visitarlo para tomarle fotografías se ha convertido en una visita obligada a todo aquel que venga a Nuevo León.