El Casino Tampiqueño, orgullo de Tamaulipas

Si algo hemos visto en nuestro recorrido de casinos históricos en México, es que hubo un gran auge en la época del Porfiriato. Resulta interesante que fue durante el gobierno de Porfirio Díaz (1876-1911, con interrupción entre 1880 y 1884) que la arquitectura vivió un momento de esplendor.

Y este año el Casino Tampiqueño celebra sus 132 años de historia, tratándose de uno de los primeros que surgieron en el país, además de ser una de las sedes más importantes de bailes, punto de visita de diferentes mandatarios e incluso un refugio contra ciclones.

No es de extrañar que Tamaulipas destaque en el mundo de los casinos antiguos, sobre todo si consideramos el caso de Miramar, como lo vimos anteriormente.

A diferencia de otros recintos que han sido olvidados con el tiempo como el Casino de la Selva de Cuernavaca (Morelos), el Casino Cosmopolita de San Rafael (Estado de México) o el antiguo Casino de Agua Caliente en Tijuana (Baja California), el de Tampico es uno de los más antiguos y que ha recibido la debida atención.

Antecedentes: la Lonja Mercantil

Fue en 1835 cuando se organizó en Tampico una sociedad anónima bajo el nombre de Junta de Comercio Tampiqueño, conformada en su mayoría por integrantes españoles y franceses, quienes se reunieron ante la necesidad de atender a visitantes y empresarios que llegaban a la ciudad.

Fue así como llegaron a la conclusión de que lo ideal era crear un centro social en el cual reunirse. Con la aparición de la Lonja Mercantil se hizo un gran baile y una fiesta de disfraces, en lo que fue el comienzo de este complejo.

Para 1864, la emperatriz Carlota visitó la ciudad y fue honrada con un baile, uno de los más destacados que se vivieron en Tampico en esos tiempos.

El Casino Tampiqueño se funda y recibe grandes personalidades

Para 1890 fue que se fundó el Casino Tampiqueño, por promoción de don José María Martínez Raz, caballero español que adquirió la nacionalidad mexicana y administraba la aduana en el puerto.

El 16 de abril de 1890 se inauguró el ferrocarril entre San Luis y Tampico, mientras que ocho años más tarde, Tampico se puso de manteles largos con la visita del general Porfirio Díaz (presidente de México) y su esposa Carmen Romero Rubio de Díaz.

Se organizó un banquete y un baile. El trato fue tan amable, que Romero Rubio de Díaz le obsequió al casino un reloj de pared que todavía puede apreciarse en el centro social.

Y tal como se esperaba de un casino, los miembros podían disfrutar no solo de bailes, sino también de juegos de cartas como como póker y blackjack, además de dominó y ajedrez, a su vez que podían relajarse en un bar y divertirse también en mesas de billar.

El 27 de diciembre del año 1906 el Casino Tampiqueño se trasladó al local de la calle Olmos y Emilio Carranza, el cual fue construido por su propietario Ciro Boeta, quien dio la indicación de forma específica de que sería para los eventos sociales.

Para el 8 de julio de 1909, don Francisco I. Madero, en ese entonces aspirante a la presidencia, visitó el casino, mientras que el 12 de abril de 1923, Tampico celebró su centenario con un baile, en el que el general César López de Lara, en ese entonces gobernador de Tamaulipas, fue el invitado de honor.

Para el 7 de febrero de 1929, Emilio Portes Gil (presidente de México) y el general Plutarco Elías Calles también visitaron la ciudad, con lo que fueron recibidos en el Casino Tampiqueño con un festival y baile.

Fue albergue de damnificados

En 1933, la ciudad sufrió ciclones e inundaciones, con lo que el Casino Tampiqueño ofreció sus salones de recepción para los ciudadanos afectados. Ante la difícil situación que se vivía en la ciudad, los socios del casino dieron donaciones a la Cruz Roja.

En octubre de 1955, el huracán Hilda hizo estragos y el Casino Tampiqueño volvió a recibir damnificados. Además de su función como albergue, el Casino Tampiqueño también funcionó como bodega, centro de distribución y helipuerto para la ayuda.

Para 1974, se amplió el Casino Tampiqueño, mientras que en 2005 se sometió a la debida remodelación, dada la importancia histórica de este recinto.

Hoy en día, si uno visita Tampico, el Casino Tampiqueño es uno de los puntos obligados a visitar, ya que es un orgullo de la ciudad y forma parte importante de su Centro Histórico, dada su arquitectura y su valor histórico.